Tuve un sueño geometriquísimo, desperté agitada... el corazón hubiera querido escapar. Pasé de una granjita con gente de la U., hacia una casa laberinto donde encontré una fiesta familiar, estuvo divito, había velas de colores y ancianitas que lo querían. Fue Xalapa, torrada, nebulosa y fresca; la calle subía y desde la ventana veía un espacio cúbico vacío en la acera de enfrente; encontré una puerta pequeña muy plana y gris, al abrirla pasó algún tren, de inmediato, cerca muy cerca, sin banqueta de por medio, inesperadamente y a toda velocidad. Quizás sentí vértigo, luego recordé que la frecuencia cardiaca no miente, era él, por él, yo que sé... ¿qué carajo significa en mi?
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