16.9.11

mares

Me acordé de la última vez que lloré muchísimo, y por varios días... había estado con Su en Bologna... y volví a Firenze para hacer equipaje y volver a Valencia, entonces no sabía si él me esperaba. Casi llegando a Santa María Novella discutí con un tipo del tren, pidió mi ticket, dijo que no lo había sellado, y que era una maleducada, que si acaso no había trenes en mi país... entre otras tonterías... le dije que no, riéndome, y después de discutir un tiempo... le grite "te vas a la chingada y que te den por culo, stronzo di merda!!!" no sé que de todo entendió... quizás todo; quería extorsionarme, casi a como diera lugar, no había nadie más en ese vagón y me puse muy loca... volví a casa caminando, al llegar al parquesito de Hotel Universo ya lloraba mares... pensaba en tener que volver, en dejar la ciudad tan llena de verde y blanco... camine y caminé, seguía llorando, luego llegué a Santa Croce y me senté en una banca justo frente a la entrada principal, ahí donde el concierto de Patti Smith, lloré muchísimo... pasó dos veces una patrulla, pero nunca se acercaron, de pronto pasó un niño marroquí... se sentó junto a mi y preguntó si estaba bien, si necesitaba algo... le dije que no, que estaba triste y que me dejara en paz. Se fue y volvió con una botella de agua, preguntó si extrañaba a mi familia, le dije que no... que extrañaba Florencia... él dijo que podía quedarme, yo dije que no quería ser despachadora de gelatto... con voz de niñata que hace berrinche, creo que no entendió... me dejó el agua y unos kleenex, y cuando se iba lo llamé y le pedí un abrazo... fuimos tan migrantes entonces... me contó que él había nacido ahí, que sus padres llegaron hace mucho tiempo, aunque a él le gustaba más Marrakesh... me dijo su nombre, era muy sagrado... pero no lo recuerdo, le agradecí y se fue.
A los 4 o 5 días G. me llevaba a la estación del tren en el delorean... pasabamos por el cementerio degli inglesi... yo lloraba como una niña y él sólo decía:: coraggio cara! mientras conducía confundido y tembloroso, como si todo se tratara de un sueño, en la estación del tren nos abrazamos y nos besamos mucho, él dijo:: volverás, lo sabes. Yo sólo decía... no me quiero ir, lo sabes. Estaba tan quitada de la pena con los mismos mares en los ojos... M. nos observaba, luego me disculpé por el drama... y me marché en un tren puntual sintiendo que todo mi cuerpo iba incrustado de una ciudad que ahora dolía... todavía me lamento, no ha sucedido nada que valga más la pena ante semejante dislocación, tan sólo que volveré y lo saben.

1 commento:

  1. Eduardo5:55 PM

    ¡Bueno, Xiu-Lia!, al menos no estuviste muriéndote a miles de kilometros de casa por fumar "cierta" clase de cosas como "cierta" persona que conoces.

    Tu amigo "E"... en uno de sus períodos oscuros.

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ecco!

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