Si el absurdo se instaló.
No voy ni vengo, cumplo, estoy, pero no siento.
Podría hablar de como es que he soñado contigo cada día luego de verte en 2007, de como extraño al teatro mágico, de mis ganas de volar hacia el sur, del guapo con el que choqué y al que le dije que no le podía dejar el dinero que llevaba porque él no tenía ni idea del drama contenido en la imposibilidad de comprar tampones, o del niñato con el que fumé ayer a falta de más nada que hacer.
Pero todos los relatos dirían exactamente lo mismo:
tengo vacío.
tengo vacío.
Y tú tan lejos, y yo tan tonta. No quiero explicarle nada a nadie, ni siquiera lo van a entender.
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