Lo que más me gusta de mi recorrido cotidiano es salir a media tarde del trabajo y atravesar el puente de San Martinito mientras el cielo es rosa-naranja y las parvadas de aves pequeñas pasan esquiando entre rafagas de viento opacadas en el protagonismo solar en el estado del tiempo, volcanes de fondo y un par de torres en construcción; o por lo menos eso creía porque hoy mientras conducía por casa de Nai, antes del medio día, ví a una señora que botaba un cubo de agua sobre la calle para barrer la banqueta... he pensado todo el día en ese efecto, como cuando despiertas con una cancion en mente y se vuelve el soundtrack de tu día... sólo que esta vez es una imagen-sensación con ese no sé que... inesperado, frío, expansivo, inofensivo, tenue, brillante-arcoirizado... sumamente simple y sumamente lindo.
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