Terminé el año más bien mal, mi familia se muere joven y yo siento dos cosas:: patetismo y apatía ante la ausencia de gente a quien no quería ver morir; y ganas de salir corriendo a aprovecharlo todo, pasarla bien y vivir. He dejado de percibir la vida como un misterio eternísimo, y me siento más bien como en una lista de espera donde la prisa debe concentrarse en tristuras que sanan y eficientación de la felicidad.
Sospecho un poco en el fondo que no me vendría mal una temporada de evasión e insensibilidad al respecto, creo que he perdido tanto... que si me pongo a llorar todo lo que merece cada uno de mis muertos, no quedará tiempo para nada más, jijiji.
el viernes tuve la impresión de que 2010 había sido un año no deseado.
Animo! Ya todo ira mejor! un beso
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