Quiero ir a desayunar a algun restaurancito simplón donde atiendan meseros antiguos vestidos como pingüinos y la gente beba café con leche mientras lee el periódico.
Pediré unos chilaquiles y miraré a los peatones pasando con o sin prisa, mientras como lenta y en silencio, evadiendo las miradas de los comensales de junto.
Es importante que el lugar huela a café y la mañana sea gris, que se escuche como fondo el movimiento en la cocina, las cucharas chocando con vasos de cristal. Y que además, haya un carrito de postres decadente, con pay de zarzamora o flancitos de vainilla, que no pediré.
Quizás deba pasar a comprar alguna Código06... para ponerla a un lado y mirar las fotos mientras sorbo discretamente el café, sólo, sola.
l'angolo dei sogni
sì porfavor, un poco de auteticidad.
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