The lovecats suena, tú me odias y yo no amo a Fidel, lo único que compartimos en una pipa, hace rato que somos hostiles, me miras venir hacia ti desde la ventana que se asoma a un taller de hojalatas con ventiladores color rojo. Te acercas, sonreímos... el amanecer me hace intuir lo que va a pasar, somos turistas uno del otro. Lo preguntas tontamente, te miro sin decir nada, te acercas, me muevo, tomas mi cuello, nos miramos... tus labios se acercan, son perfectos, fuertes, masculinos. Cierro los ojos, te beso brevemente, pretendo discreción. No me dejas escapar, lo disfruto, mueves el cuello, siento tu rostro perfectamente amoldado al mio, los labios se mueven, las lenguas se enredan, estás tan cerca, siento el fondo de tu boca, hay tensión, te rodeo, me detengo y presionas, beso tu lengua, la saliva tibia se mezcla, no hay ruido, respiro y siento tus labios aferrados e hirientes, muerdo un poco, me detengo temblando, continuas determinante, tomas mi mano. Han pasado muchos minutos, floto, cada vez más luz. Abro los ojos, ahí estás.
¿Y cuándo dices que besaste apasionadamente a Raúl Castro? ¿Te obsequió luego con un puro cubano o tenía disfunción erectil?
RispondiElimina¿se supone que esto debería resultarme gracioso?
RispondiEliminasolo pretendía hacer un comentario tan desconcertante como la mayoría de tus posts, y a falta de dotes artísticas tuve que recurrir a apreciaciones inmaduras totalmente fuera de lugar.
RispondiEliminadespués de todo, son solo palabras... tu que lees a chomsky deberías saberlo.
¿ju? ¿chomsky? ¿quién eres?
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