12.3.10

camino a

Estaba sanando, lo noté cuando los silencios volvieron a ser cómodos, cuando la respiración era imperceptible y los latidos lentitos. Había demasiadas botellas vacías, todo había sido whisky. Ahora nos levantaba el sol y la idea aturdida de conducir. Teníamos hambre pero ya no nos quedaba nada para desear.

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