Cuarta jornada de desconocidos.
Operación Margo Glantz.
Hay una cosa que me ha permitido llevar una vida divertida, y es que soy una acosadora de lo peor... es casi un encanto, la creatividad fluye. Me gusta creer que cuando sé lo que quiero, tengo derecho a buscarlo sin corte alguno.
Entonces. Habíamos estado merodeando el barrio, teníamos mucho frío y un par de planes estrategicos, recuerdo una tarde en que fuimos a las tiendas cercanas y hablamos con la gente por los callejones... decidimos que estábamos muy cerca, sólo se requería un poco más de investigación electrónica.
El domingo siguiente llegamos a su casa, timbré como si estuviera segura y dije... Hola, está M.? Y en un momento ya estábamos en su sala.
Yo iba incluso con una bolsita de celofan llena de papas fritas y una servilleta arrugada y sucia de salsa (no le ofrecí, la guardé en el abrigo antes de que abriera, jaja.)
Yo iba incluso con una bolsita de celofan llena de papas fritas y una servilleta arrugada y sucia de salsa (no le ofrecí, la guardé en el abrigo antes de que abriera, jaja.)
Nos vio desde la ventana, luego nos hizo pasar, la chimenea estaba prendida.
- y cómo supieron que esta era mi casa, preguntó.
- lo intuimos, dije.
- lo intuimos, dije.
Sonrío, se portó toda bonita, sin desconfiar, nos dio chocolatines y hablamos de Bellas Artes, el corazón y su perro.
WOw!! Fuiste con Xenia?
RispondiEliminaTienes que contarme.
Beso