nunca un guiso fetiche me había quedado tan delicioso
ya sabes... harína y azucar sazonada, a fuego lento sin dejar de mover
con piscaz de ansiedad por transformar seres timburtianos,
después de soñarlos.... elaborarlos,
dulces y estáticos, listos para ser admirados en museos, vendidos en euros o ingeridos por perros adictos a la glucosa.
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ecco!
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